Ingredientes
Para la masa:
- 500 g de harina común
- 350 ml de agua
- 15 g de sal
- 1 cucharadita de azúcar
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 10 g de levadura fresca o 5g de levadura seca
Para la cobertura:
- Salsa de tomate, cantidad necesaria
- 400 g de mozzarella
- 2 tomates
- 2 dientes de ajo
- Aceite de oliva
- Orégano a gusto
- Sal a gusto
Preparación
Disolver la levadura y el azúcar en un poco del agua tibia. Dejar reposar unos 10 minutos, hasta que comience a formar espuma.
Colocar la harina en un bol. Incorporar la levadura, el resto del agua y el aceite de oliva. Mezclar y, cuando la masa empiece a formarse, agregar la sal.
Pasar la masa a la mesada y amasar durante unos 10 minutos, hasta obtener una masa lisa y elástica.
Formar un bollo, colocarlo en un recipiente ligeramente aceitado, cubrirlo y dejarlo levar durante 30-45 minutos, o hasta que aumente considerablemente su volumen.
Dividir la masa en dos bollos. Colocarlos en moldes para pizza previamente aceitados y dejar descansar unos 10 minutos. Estirar con los dedos hasta cubrir cada molde y dejar levar nuevamente durante 20-30 minutos.
Cubrir cada pizza con salsa de tomate y llevar a horno precalentado a 220 °C durante 8-10 minutos.
Retirar del horno, cubrir con abundante mozzarella y volver a hornear hasta que el queso esté completamente derretido.
Recién entonces, retirar la pizza y colocar por encima las rodajas de tomate. Volver al horno durante 3-5 minutos, apenas para que el tomate se caliente y se cocine ligeramente sin deshacerse.
Mientras tanto, picar finamente los dientes de ajo y mezclarlos con un buen chorro de aceite de oliva.
Retirar la pizza del horno y distribuir por encima el ajo picado con el aceite. Terminar con orégano y una pizca de sal.














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